La salud de la ubre es uno de los principales desafíos en las granjas de pequeños rumiantes. Aunque factores externos como las infecciones y las prácticas de manejo tienen una influencia decisiva, la genética también desempeña un papel fundamental en la prevención de la mastitis. Incorporar estrategias de selección genética en los programas de cría no solo contribuye a mejorar la salud mamaria, sino que además aumenta la eficiencia y la rentabilidad de la producción lechera.
¿Por qué la genética es tan importante?
La selección de animales con características morfológicas óptimas permite construir rebaños más sanos, funcionales y productivos.

Los principales rasgos para evaluar en la ubre son:
· Tamaño e inserción de la ubre: una mayor producción de leche debe ir acompañada de una inserción amplia y fuerte. Una ubre bien sostenida es esencial para mantener la productividad a largo plazo y reducir el riesgo de lesiones e infecciones.
· Colocación y tamaño de los pezones: una buena colocación de los pezones favorece un ordeño más eficiente, reduce el trabajo y minimiza los riesgos sanitarios. La máxima verticalidad de los pezones se asocia a una mayor facilidad de ordeño, mientras que un tamaño adecuado permite una correcta adaptación a las pezoneras.

· Rasgos estructurales: la conformación general del animal, especialmente la estructura de la cadera, influye en que la ubre se mantenga por encima del corvejón. Esto reduce el riesgo de traumatismos, mejora el bienestar y prolonga la vida productiva del animal.
Los caracteres morfológicos de la ubre son hereditarios, y un déficit en su conformación puede afectar gravemente a la producción de leche y aumentar la susceptibilidad a infecciones mamarias.
¿Qué beneficios aporta la selección genética?
· Mayor longevidad productiva: una ubre con buen soporte evita problemas como caídas prematuras, que dificultan el ordeño, comprometen el bienestar animal y pueden conducir al descarte anticipado del animal.
· Ordeño más eficiente y seguro: la selección de animales con pezones de tamaño y colocación adecuados facilita el ordeño y reduce incidencias durante el proceso.
· Mejor bienestar animal: los animales con ubres bien conformadas presentan menos problemas sanitarios y menor riesgo de enfermedad, alineándose con los compromisos actuales de bienestar animal.
· Prevención de la mastitis: una buena conformación de la ubre reduce la exposición al sobreordeño, un factor predisponente a infecciones, y puede disminuir la necesidad de tratamientos.
La conformación de la ubre influye directamente en la facilidad de ordeño, la longevidad productiva y la prevención de la mastitis.
Conclusión
El proceso de selección genética puede llevar tiempo, pero fijando las características ideales, se puede mejorar la productividad y la rentabilidad de la explotación.
Priorizar la selección genética mejora no solo la salud de las ubres, sino también el bienestar animal y la eficiencia del ordeño.
Artículo escrito por:
David Raimundo Crespo – Global Product Manager · Small Ruminants Franchise · HIPRA
Tania Perálvarez Puerta – Global Product Manager · Small Ruminants Franchise · HIPRA


